Diferencias/Similitudes

La dedicación sistemática de una persona a la creación artística hace de ella un artista importante o mediocre según su aportación al medio y al arte.

La dedicación sistemática a un oficio convierte al sujeto en un artesano que como el artista será importante o mediocre según su aportación al oficio.

Solemos diferenciar para entendernos que el oficio se vincula a la función a la utilización o uso del objeto mientras que el arte atiende mas a otras necesidades no específicamente utilitarias.

Como toda clasificación las diferencias muchas veces son esquemáticas y producen confusión.

Es evidente que un artista pintor tiene y tal vez domine su oficio, pero la entidad de su trabajo, su artisticidad no radica fundamentalmente en el dominio de su oficio tanto como en su capacidad para decir, para conectar con el espectador en una onda no precisamente utilitaria.

Es también sabido que muchas manifestaciones artísticas. en especial en otros tiempos tienen mucho que ver con la didáctica , la política, religión o propaganda: las pirámides, catedrales, el rómánico, la última cena o las lanzas de Velazquez o al lección de anatomía de rembrandt cumplen en buena parte una función pero no por ello son obra de un artesano hábil. Habría mucho que hablar sobre la interpretación que el artista aparentemente figurativo hace de representaciones realistas como muestran los trabajos de Goya retratando a la familia real o los retratos de los papas realizados por Velazquez o Tizziano, pero lo dejamos para otra ocasión.

Por otra parte los retratos de Al Fayun, Las Meninas, La pinturas negras de Goya, los autorretratos de Remrandt o los de Van Gohg, la obra de Magritte, Tapies o MIró, distan mucho de cumplir una función especifica como los trabajos anteriormente citados, incluso evidencian -especialmente algunos de los autores- que lo sustancial de sus trabajos no radica en el dominio del oficio sino en su capacidad para presentarnos sus inquietudes y, de ese modo conectar con las nuestras, que no son otras que las de todos los humanos de todos los tiempos. Sin duda es ésta la causa de que, pasado el tiempo y muchos años tras la muerte de un autor, su obra siga emocionando a personas de todos los continentes.

Es preciso afirmar que sentimos una sensación semejante y considerable cuando contemplamos una trabajo bien hecho por un artesano desconocido o nos sentamos en una silla de Arne Jakobsen, tomamos en nuestras manos un cuenco de Soji Hamada, vemos un mueble Shaker, un violín Stradivarius, un automóvil sofisticado de Pininfarina, una lampara de Isamu Noguchi o de Ingo Maurer, o contemplamos una tacita de porcelana junto a un jarrón de vidrio de Tapio Wirkkala. Todos esos objetos encierran mucho conocimiento aprendido experimentalmente, muchos oficios coordinados que muestran la sofisticación de una cultura, pero que en rigor no deberíamos confundir con el arte pues pertenecen a otro ámbito del conocimiento y satisfacen otras necesidades.

Existe un buen número de autores y productos que se encuentra en un terreno fronterizo por su ambigüedad estética y funcional o por participar de ambos mundos y conceptos que daría pie a un trabajo mas pormenorizado. Son por ejemplo entre la artesanía mas sofisticada, las joyas únicas de René Lalique expuestas en el Museo Fundaçao Calouste Goulbenkian de Lisboa o entre los escultores el trabajo de I. Noguchi en Detroit o de Jaume Plemsa y el MIT en Chicago, en ambos casos son intervenciones interactivas de agua y escultura en el espacio publico…

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