Ni mercado ni espectáculo

Este año tuve la fortuna de poder visitar finalmente el Hermitage y algunos otros museos de Moscú y S. Peterburgo como la nueva galería Tretiakov o el imprescindible Museo Ruso.

Pude constatar una vez mas, lo que denomino la Turestíada, una autentica invasión de turistas formando grandes colas para entrar ansiosos a hacerse un retrato junto al cuadro mas famoso y poder alardear en el instante antes us amistades próximas y sobre todo lejanas que disfruta de tal privilegio.

Desgraciadamente se trata de un fenómeno global (Prado, Louvre, Metropolitan, British etc.) para nada relacionado con el conocimiento o el aumento de sensibilidad hacia el arte sino con el espectáculo…

Defiendo cómo ciudadano y artista plástico, el derecho de las gentes a conocer, contemplar y disfrutar del arte de todos los tiempos, pero el fenómeno turístico altera de tal modo una aproximación sensible al arte que lo transforma en puro consumo y espectáculo. El tropel de personas que ocupa la Capilla Sixtina o El Hermitage (una verdadera invasión, una nueva toma del palacio de invierno, esta vez no por los bolcheviques sino por las hordas turísticas) impide que el museo cumpla la tarea para la que se hizo convirtiéndose en otra cosa.

Dicha transformación, no parece importar a las autoridades culturales ni de los museos ya que decidieron hace tiempo rentabilidad su mantenimiento y transformar su tarea, mutando hacia centros de espectáculo en torno al arte con tiendas, servicios de restaurantes y demás merchandising…

Por mas que procuro evitar tales aglomeraciones resulta difícil sustraerse a la marea invasiva por lo que en tales casos considero el fenómeno social tanto mas interesante que las obras a visitar y paso a fotografiar el espectáculo en lugar de las obras, convertido en un espectador del fenómeno.

Es evidente y más tras lo que vengo diciendo, poder siquiera atisbar entre tanto ruido y gentío el arte que subyace expuesto en el Museo, que inicial y finalmente justifica el fenómeno de multitudinario de visitantes.

Recuerdo que cuando visité hace ya unos años, el museo de Van Gogh en Amsterdam me imaginé el enfado que el autor se pillaría al contemplar la cola enorme de visitantes, la tienda de souvenirs etc.

Tras años dedicado a la docencia del arte puedo afirmar que salir adelante en arte no, depende tanto de la bondad y corrección del trabajo como de las relaciones con el mercado que el autor sea capaz de establecer.

El espectáculo actual del arte está en relación inversa con la potenciación y desarrollo de la cultura artística y por ello con la existencia y la supervivencia misma de los artistas. Por ello son una abrumadora mayoría quienes deben colgar los bártulos y dedicarse a otra cosa.

No deja de ser lamentable constatar que hoy Van Gogh se moriría también de hambre.

La obra de Serra en el Guggenhein-Bilbao

Se trata de un muy importante conjunto escultórico constreñido en un espacio interior impropio… Una muestra evidente no sólo de una pésima ubicación sino de la falta de criterio artístico a la hora de decidir la adquisición de una obra y su posterior implantación en el espacio… (fue el gobierno-pueblo vasco quien pagó)

Todo el conjunto supone la manifestación mas evidente de escultura raptada que conozco en el mundo.

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